Dr. Lajo y Dra. Rosso

 

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Dr. Lajo

Me encanta dibujar. No recuerdo ni un solo libro de mi infancia que no estuviera lleno de garabatos, creo que elegí esta rama de la Medicina precisamente porque es dibujo y es anatomía…cuando tengo delante a una paciente imagino cómo puedo armonizar esa cara porque para mí sólo es en la armonía donde las cosas “encajan”.

Siempre estoy aprendiendo, cuando uno cree que lo sabe todo es cuando empieza a equivocarse y a perder el brillo y el estímulo de su trabajo, me fijo en lo que hacen mis colegas, descubro detalles en los que no había reparado o técnicas que me permiten ir un poco más allá. El recorrido para un profesional no se acaba nunca, la investigación, el aprendizaje ahí está la clave, y luego el oficio, llevo ya muchos años y además me apasiona. Para mí no existe otra manera de estar en la profesión y me siento muy responsable con cada una de mis pacientes.

No existe el reloj cuando estoy en la consulta, me parece imprescindible escuchar, y sólo después valorar las posibilidades para que finalmente consigamos el objetivo.

Hablo en plural porque entiendo que el resultado será un éxito de ambos. No encuentro mayor satisfacción que ver feliz a una paciente. Escucho y soy sincero, absolutamente honesto y cuando se da el caso explico que no todo es posible, que existen limitaciones.
La belleza no tiene por qué ser perfecta, nosotros no lo somos, yo busco esencialmente el equilibrio con una premisa: no hago nada que no sienta que voy a conseguir ni nada en lo que el riesgo supere al beneficio.

 

 

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Dra. Rosso

Podría haber sido abogada porque apoyo hasta el final aquello en lo que creo o estudiar ingeniería como mi padre pero elegí Medicina, me encanta el contacto con las personas, atenderlas, entenderlas y tratarlas.  Intento establecer una relación de empatía para que confíen y juntas definamos el procedimiento idóneo y los tiempos para llevarlo a cabo. Así las expectativas se cumplen siempre.

Soy especialista en medicina preventiva, lo que conocemos como anti-aging. Por eso me planteo con cada paciente un abordaje global e integrativo valorando aspectos fisiológicos, nutricionales y sociales. Mantener un organismo desintoxicado y un sistema inmunológico fuerte es la manera más efectiva de sentirnos plenamente bien y de que ese bienestar se refleje en nuestro aspecto externo.

El ejercicio físico -que nos mantiene enérgicos y tonificados-  y la micronutrición, son herramientas imprescindibles para alcanzar los objetivos planificados. Las vitaminas, proteínas y minerales que nuestro organismo es incapaz de reponer a través de la alimentación, combaten  la oxidación celular optimizando cualquier  dieta y casi todos los tratamientos de belleza.

Apuesto siempre por la naturalidad, se trata de corregir los pequeños detalles que nos preocupan o acomplejan para mantener un rostro armónico y un cuerpo proporcionado. Hay que empezar cuando los signos no son aún muy evidentes aunque nunca es demasiado tarde para cuidarse y mejorar.

Con mis pacientes me voy marcando objetivos a corto y medio plazo y me provoca mucha satisfacción ir viendo resultados. También me gratifica formar  a otros médicos aportando mi experiencia personal, o asistir a congresos internacionales para aprender y estar al día de los últimos avances en salud integral y bienestar, lo que llamamos “wellness”.

Quiero terminar esta breve presentación sobre mí con una convicción personal adquirida de la proximidad y complicidad con mis pacientes: no hay efecto más duradero sobre la salud y la imagen que el optimismo y el buen humor. La gente bella no surge de la nada. Es gente capaz de superar las dificultades, positiva, con inteligencia emocional,  y que se cuida por dentro y por fuera. Mirarse al espejo y gustarse potencia esa actitud y define nuestra proyección hacia los demás. Tenemos que aprender a ser felices con placeres sencillos. Mi receta infalible es la alegría.